19 Aug. 2017 | 19:36
19 Aug. 2017 | 19:36
Bitácoras bonaerenses

Cristina, la encerrona de Randazzo y las sonrisas de Macri y Vidal

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  • CFK se prepara para vaciar el PJ bonaerense y llevar a gran parte de intendentes y legisladores a “Unidad Ciudadana”. Los dilemas de “Florencio” y los temores de sus seguidores. La estrategia de Cambiemos.

    Tiempos de reflexión para Florencio Randazzo.
    Tiempos de reflexión para Florencio Randazzo.

    Los espectros de a poco comenzaron a hacerse dueños del lugar. El aire cambió, se puso más frío, el horizonte fue invadido por una densa niebla. Ellos, los desafiantes, los que pensaron que el resultado de la osadía sería otro, sólo se miraban los unos a los otros; el hecho, ese temor fantasioso, se hacía realidad. Antes del 14, más allá de los reiterados anticipos de sus intendentes emisarios, Cristina Fernández de Kirchner le dejaba el PJ Bonaerense en una bandeja a Florencio Randazzo para lanzar “Unidad Ciudadana” el nuevo espacio con el que se presume competirá en las elecciones legislativas. Ese fantasma se hacía realidad, ese fantasma oscureció todos los sueños que “El Flaco” y sus feligreses imaginaron que podía ser parte de su cosmovisión: una PASO contra Cristina o uno de sus bendecidos, o que CFK no sea candidata y deje el camino despejado con un PJ a la merced. Nada de eso pasó. Pesadillas que golpean la realidad.

    “Florencio pensó que Cristina no iba a ser candidata”, reflexiona, preocupado, un randazzista que ahora se encuentra aturdido ante la realidad. Menos se imaginó que la expresidenta iba a decidir crear un espacio sin el PJ Bonaerense, y a llevarse consigo a la gran mayoría de los intendentes que, con ganas o sin ellas, saben que ella es quien tiene los votos. Si bien aún queda algún margen para la conjetura de cara al 24 de junio, día del cierre de las listas, el hecho de la irrupción de “Unidad Ciudadana” le complicó todo el armado y las chances de un triunfo y posicionamiento a Randazzo en este tramo electoral. Es que si Cristina le daba una PASO a Randazzo, aún con una derrota asegurada –como diagramó esta columna en ediciones anteriores– el chivilcoyano sumaba en su perfil político: sin romper, se presentaba ante el electorado y en la comarca peronista como quien se animó a enfrentar a CFK por dentro y, de paso, gracias al cupo del 25 por ciento, meter legisladores de su tropa en las listas de Cristina. Randazzo jugó a la derrota de Cristina, en base a los análisis de que pese a ganar una PASO dentro del peronismo, no podría ganar la elección general de octubre, presa de su techo electoral (muchos estiman que es del 30 por ciento) y encerrada en la polarización con Cambiemos. Una virtual derrota de la expresidenta en octubre le hubiera dejado a Randazzo en el papel de “heredero natural” por ser el reciente contendiente interno de la exjefa de Estado. El plan deseado.

    Pero Randazzo tiró demasiado de la cuerda. “No tires tanto la cuerda que se corta”, dice algún refrán urbano que traspasa las generaciones. En la política hay que tener rasgos de osadía, valentía, soberbia y rebeldía, pero también cálculo táctico y conciencia de correlación de fuerzas. Randazzo y algunos de sus voceros informales (quizá autonombrados voceros sin consentimiento) fueron quienes intentaron meter a Cristina en un ring que muchos aducen era muy difícil de lograr, hasta hace algunos meses. Julián Domínguez, Fernando “Chino” Navarro, Juan Abal Medina fueron algunos de los que desde casi principios de año adelantaron los tiempos y corearon que “Cristina no tenía que ser candidata”. Poco tacto político, deseo, resentimiento plasmado en palabras o aventura de la película 300 que no pudo ser. La realidad desde el segundo mes del año fue que Cristina conserva altos puntos de intención de voto en el Conurbano, pero incluso la mayoría de los intendentes del Grupo Esmeralda, predicadores de la “renovación peronista” y hasta auspiciantes de un atril para Randazzo durante todo el 2016, se cuidaron de no jubilar a Cristina. Errores de cálculo.

    Cristina apareció en el escenario el 25 de mayo, cuando dijo: “Si es necesario que sea candidata para darle más cantidad de votos a esta propuesta, lo soy”. Y aclaró: “Si de repente visualizan que hay otro candidato u otra candidata que pueda garantizar el triunfo, ganar y ponerle límites a este gobierno y, además, que los que lo acompañan, cuando se sienten en las bancas, voten lo que hay que votar y no los corran, presionándolos, amenazándolos a carpetazos o con titulares de diarios, pero bienvenido sea”. A principios del quinto mes, en una de la “Cumbres de Caballito”, la expresidenta mandó a convocar a todos los peronistas. Días después, un grupo de intendentes del Grupo Fénix cenó con Randazzo en Merlo y le ofrecieron la lista de unidad, oferta que el chivilcoyano rechazó y ratificó su intención de dirimir las candidaturas sólo por la vía de las PASO. Las semanas pasaron, Randazzo lanzó su espacio “Cumplir” y profundizó su objetivo. Las aguas se fueron separando, las posturas se fueron solidificando y, al final, la ruptura (con rasgos particulares) se posó sobre el tablero. El efecto no deseado.

    ¿“Florencio” legalmente tenía derecho a pedir Primarias dentro del ahora casi extinto FpV-PJ? La respuesta es un contundente sí. Pero en la política no sólo se calcula lo que la ley dice, sino también los efectos políticos que de ella se desprenden. Si bien desde el entorno del “Flaco” repiten que se pensó que Cristina no iba a ser candidata, el desafío no fue sólo a su candidatura, sino a su liderazgo, que si bien “sólo son votos del kirchnerismo duro”, arrastró al grueso de los intendentes más poderosos a no dudar de ese presente. Randazzo no quiso ser “el candidato de Cristina” y está bien para un político que quiere posicionarse como un líder de un partido de cara a una nueva etapa. Pero no midió el efecto de su desafío. Ahora tiene el sello del PJ Bonaerense con su Frente Justicialista Bonaerense, un sello a medias, porque las firmas de cualquier trámite la tienen autoridades del partido que responden a Cristina. Randazzo quería PASO dentro del PJ Bonaerense y tendrá su PASO, pero contra Mario Ishii y algún ignoto que ponga el polémico y verborrágico Guillermo Moreno. La jugada de Cristina y la formación de “Unidad Ciudadana” sepultaron las chances del chivilcoyano, lo redujo de categoría. Randazzo y su tropa se preparaban para jugar un partido de Primera A, y van a terminar disputando uno de la B Metropolitana. La encerrona.

    Esta realidad casi asfixiante caló hondo en toda la tropa randazzista e incluso en algunos escuderos. Los miedos, las dudas y las nubes de adversidades inundaron las mentes y convicciones de más de uno. Los rumores y especulaciones fueron parte del menú de la semana que pasó. Distintas fuentes sostienen que varios intendentes están ofuscados con la irrupción de “Unidad Ciudadana” y los efectos que una lista de Cristina pueda tener en sus distritos. Algunos especularon con que los propios alcaldes escuderos de Randazzo están analizando opciones. Se dijo que Gabriel Katopodis, de San Martín, volvió a tender puentes con Sergio Massa, en cuyo espacio alguna vez supo ser parte de la “mesa chica”. Otros afirman que Eduardo “Bali” Bucca, de Bolívar, mira como posibilidad algún acercamiento a Cambiemos de la mano de su coterráneo, el presidente de la Cámara de Diputados, Manuel Mosca. Pero más allá de los rumores, las dudas recaen sobre “Juanchi” Zabaleta, de Hurlingham, quien tendría casi cerradas las valijas para tocar las puertas del espacio de Cristina, como alguna vez adelantó ANDigital. La situación de los intendentes del interior que comulgan con Randazzo no es menor. ¿Qué van a hacer de cara a las elecciones? ¿Van a poder sortear competir con una lista distrital de Cristina y “Unidad Ciudadana” y, además, con alguna nómina interna dentro del PJ Bonaerense? “Nos mataron, nos dejaron sin nada”, confiesa alicaído un randazzista. Los peores pronósticos se dispersan sobre gran parte de la tropa randazzista, incluso muchos –según pudo saber este portal– no descartan que Randazzo, ante la adversidad, se guarde una vez más para la parada 2019 y el viernes por la noche, quizá el sábado o antes, anuncie la declinación de su candidatura basado en argumentos de que “no están dadas las garantías necesarios dentro del PJ Bonaerense” o algún tipo de “proscripción” indirecta. Confusión, temores e incógnitas.

    Desde el entorno del chivilcoyano, muy seguros (demasiado), descartan cualquier tipo de marcha atrás y aseguran que “todo sigue igual”. Los rumores los tildan de “operetas” y acusan a La Cámpora de estar atrás: “Hacen terrorismo”, exclaman. El propio Randazzo salió a ratificar esa postura desde su cuenta personal de Twitter y, entre otras cosas, dijo: “Representamos un peronismo amplio, con humildad y autocrítica, con vocación de construir sin excluir. Vamos a CUMPLIR. Somos la opción para no repetir los errores del pasado y superar la angustia del presente. Nada nos detendrá. Vamos a CUMPLIR. Queremos defender los derechos de los que menos tienen. Y construir con todos los argentinos un futuro mejor. Vamos a CUMPLIR”. Por otro lado, hay intendentes de ambos sectores que aún deslizan que pueden surgir caminos de negociación para llegar a la “unidad”. Sin embargo, varias fuentes sostienen que Cristina le dio un plazo a Randazzo para negociar, y que ese plazo se venció el lunes 12 de junio. Dilemas sobre el tablero.

    El camino para el “Flaco” se complicó, su estrategia también. Sin una PASO, desde otro espacio ¿con quién va a disputar votos Randazzo? ¿Con Cristina, que en lo concreto compite con otro partido y es la que lleva el gen del kirchnerismo y los 12 años que el propio Randazzo revindica? ¿Con Massa, que reniega de Cristina y el kirchnerismo y hace grandes esfuerzos para no quedar atrapado en la polarización? ¿Con Cambiemos, que de la mano de María Eugenia Vidal decidieron polarizar contra Cristina y todo el kirchnerismo? Grandes dilemas para el chivilcoyano en una de las paradas más difíciles de sortear que le tocó en su carrera política. Es cierto que Cambiemos brindó por la ruptura del peronismo bonaerense. En la Casa Rosada y la Gobernación, Mauricio Macri y la propia Vidal desplegaron sonrisas ante la posibilidad de que Randazzo le pueda restar “votos decisivos” a Cristina. Pero lo cierto es que la estrategia que ya comenzó a primar en todos los dirigentes oficialistas es polarizar con Cristina y el kirchnerismo (Unidad Ciudadana) y esto hará que la contienda una vez más sea entre esos dos espacios. El 24 cierran las listas de candidatos; antes, el 20, CFK plasmará en el Estadio de Arsenal de Sarandí el lanzamiento de su nuevo espacio. Son pocos días, pero horas definitorias, el escenario parece estar claro, pero en la política argentina, más en la bonaerense, todo puede pasar y las sorpresas siempre quedan para el final.

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