22 Oct. 2020 | 09:20
22 Oct. 2020 | 09:20
Opinión / La Hora Política

Una gran pulseada

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  • Las minorías oligárquicas impulsan movilizaciones en defensa de sus intereses, en una sociedad dividida en lo social, lo político y lo cultural. Crece la pelea para que la crisis no se siga descargando sobre las espaldas de la clase obrera y el pueblo. La semana política por Ricardo Fierro.

    Crece la lucha por quién paga la crisis

    El expresidente Mauricio Macri y otros responden a sectores que buscan romper la cuarentena en función de sus intereses económicos. No dudan en mantener funcionando sus grandes empresas, aunque decenas de obreras y obreros se contagien y se expongan a la muerte, como pasó en Alijor.

    Frente a la decisión del gobierno nacional de intervenir y expropiar al grupo Vicentin, motorizan manifestaciones en defensa de la “libertad” ocultando su interés para que Vicentin siga en manos de los monopolios y grandes terratenientes, y así mantener el control del mercado agroexportador. Han impulsado movilizaciones con crecientes grados de violencia. Repudiamos la golpiza que recibieron los trabajadores de prensa de C5N el 9 de julio.

    En su reaparición pública, Macri volvió a cargar contra el gobierno de Alberto Fernández y señaló: “No hay que confundir la pandemia con una herramienta para afectar la libertad de expresión, la independencia de los poderes, el funcionamiento de la Justicia” ¡Que caradura! Macri habla de libertad, cuando el 10 de noviembre de 2019 apoyó el golpe fascista y racista contra Evo Morales, ahora públicamente apoya un golpe militar en Venezuela, y critica al gobierno nacional porque se niega a “aumentar el nivel de sanciones a Venezuela”.

    Este sector del bloque hegemónico de las clases dominantes sigue siendo el más peligroso, y al que dirigimos nuestro golpe principal, sin descuidar la disputa con los que defienden otros intereses. Es peligroso subestimarlos. Además, cuentan con los principales medios de comunicación, justificando su ferocidad en los ataques antidemocráticos, como se vio con el asesinato de Fabián Gutiérrez (ex secretario privado de Cristina Kirchner).

    No es sólo con llamados a la “unidad nacional” que podremos avanzar en resolver la crisis sanitaria, social y económica que hoy sufrimos. Se necesita tocar los bolsillos de estas minorías que se la llevaron en pala con el macrismo. Urge el tratamiento de la ley del impuesto a las grandes fortunas que está frenado en el Congreso; así como suspender los pagos de la deuda pública, para investigarla y no pagar la ilegítima y fraudulenta.

    Frente a la ofensiva macrista son muy importantes las actividades multisectoriales que se realizaron el 24 de junio y el 9 de Julio, para pronunciarse a favor de la propuesta de intervención y expropiación de Vicentin hecha por el gobierno nacional y también por la necesidad de un impuesto a las grandes fortunas, Hubo importantes movilizaciones en las calles de Reconquista, Rosario y otras ciudades argentinas, así como actividades en los comedores populares de todo el país. Trabajadores de distintos gremios, junto a organizaciones sociales y políticas, entre ellas nuestro PCR, se plantaron frente a los sectores del bloque dominante que pretende usar la bandera nacional para defender sus intereses antipopulares.

    Crece la pandemia

    La pandemia de coronavirus crece en el mundo. En nuestro país se profundiza la emergencia sanitaria, económica y social. Superamos los 100 mil contagios, las 1.900 muertes y son más de 45.000 los recuperados. El centro de los contagios está en CABA y el Gran Buenos Aires (AMBA); también en Chaco y Río Negro. Se sumaron nuevos casos en 15 provincias en los últimos días. Sigue siendo la principal emergencia a resolver.

    El PCR y su JCR, y los frentes únicos en los que participamos como la CCC, la FNC, el Movimiento ni un pibe menos por la droga, las mujeres, los originarios, los médicos, enfermeros y los estudiantes son parte de los que están al frente en la primera línea, y son protagonistas directos de la pelea política, social y económica que está en curso.

    En estos meses de pelea por el protagonismo popular contra la pandemia, es muy importante el papel que vienen cumpliendo miles de compañeros, y sobre todo compañeras, que sostienen (con lo que pueden) centenares de comedores y merenderos, venciendo temores y volviendo a las tareas luego de haber sido contagiados por el coronavirus.

    Se vienen desarrollando experiencias de comités de emergencia en barrios y lugares de trabajo, en los que se despliegan todos los días iniciativas enfrentando el hambre, desarrollando promotores y promotoras en salud y contra la violencia hacia las mujeres, y exigiendo justas demandas a los gobiernos municipales, provinciales y al gobierno nacional. Ha sido correcta la resolución del gobierno de mantener el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) en todo el país, como reclamaron públicamente el PCR, la CCC y otras organizaciones.

    Luchas en el país y en el mundo

    La pandemia agravó la crisis económica que ya existía en todo el mundo, se profundizó la disputa interimperialista y aumentan los factores de guerra, pero también crece la rebeldía popular.

    En la semana que pasó, se sucedieron protestas en muchos países contra medidas de sus gobiernos. Así ocurrió en Mali en África, en Serbia, Grecia y Francia (donde hubo miles de despidos en grandes empresas), mientras en nuestro continente crecieron en las calles denuncias por la crisis y el manejo de la pandemia en Colombia, Ecuador y Chile.

    El canciller del gobierno de Putin en Rusia, Serguéi Lavrov, advirtió el 10/7 que “los riesgos de una confrontación nuclear han aumentado seriamente” porque “Estados Unidos quiere recuperar el dominio global”. Lo hizo horas después que Putin apoyara públicamente la política del gobierno de Xi Jinping en China sobre Hong Kong. Por su parte, Estados Unidos vendió a Taiwán sistemas antimisiles Patriot para “contener las amenazas regionales y fortalecer la defensa”, afirmó el Departamento de Estado.

    La lucha interimperialista por el reparto del mundo incide fuertemente en la situación de nuestra América Latina. Estados Unidos, China y Rusia se involucran groseramente en el destino de Venezuela. Ahora Inglaterra, en sintonía con el imperialismo yanqui, ha puesto las reservas de oro venezolanas depositadas en sus bancos a disposición del farsante proimperialista Juan Guaidó, en una descarada injerencia en los asuntos de este país.

    También tiñe la disputa entre los sectores de las clases dominantes por la hegemonía en Argentina. No hay que olvidarse que, en un discurso del 2014, cuando todavía era presidenta, Cristina Kirchner dijo: “Si me pasa algo que nadie mire hacia el Oriente. Miren hacia el Norte por favor”. Tampoco de lo que le dijo Trump a Macri en la reunión del G20 en Japón en julio de 2019, cuando se avecinaban las elecciones: “Vos ocupate de ganar las elecciones. Del resto de tus problemas me ocupo yo” (Perfil 13/07/2019). La plata llegó, pero Macri fue derrotado en las calles y en las urnas.

    Hay luchas en todo el país, los trabajadores y el pueblo no quieren seguir pagando la crisis. En muchas empresas el reclamo es por condiciones de trabajo. Varios gremios pelean por las paritarias, que los grandes monopolios pretenden frenar. Trabajadoras y trabajadores estatales y docentes reclaman por aumentos salariales, contra el desdoblamiento de aguinaldos y por condiciones dignas de trabajo, tanto presenciales como de teletrabajo. Todos los días hay nuevos cierres de empresas y comercios, y en varias provincias hay luchas prolongadas en defensa de las fuentes de trabajo, así como contra la precarización de los repartidores de las empresas Rappi, Glovo, PedidosYa, UberEats, entre otras.

    Se van multiplicando los casos de violencia institucional por parte de las fuerzas represivas en Salta, Chubut, Mendoza, Chaco, Tucumán y Córdoba avalados por los gobiernos provinciales, con represiones a originarios y detenciones a trabajadores estatales, de la UTA, ocupantes de terrenos y hasta vecinos que no cumplen el aislamiento. En la provincia de Buenos Aires hubo dos nuevos casos de gatillo fácil, y el joven Facundo Astudillo Castro está desaparecido hace más de dos meses tras ser detenido por la policía Bonaerense. Exigimos su aparición con vida y que se castigue a los responsables materiales y políticos.

    Prepararse para cambios bruscos

    Desde el PCR y nuestra JCR seguimos impulsando la unidad de los distintos sectores populares, democráticos y antiimperialistas. Los Cayetanos fueron parte fundamental de las luchas que enfrentaron a la política macrista en las calles, abriendo la posibilidad de conformar el Frente de Todos junto a otros sectores y así derrotar a Macri en las urnas. El 7 de agosto, a cinco años de la primera gran marcha de los desocupados y precarizados a Plaza de Mayo, se hará una jornada nacional para reafirmar las demandas de este sector.

    Como lo venimos haciendo desde el inicio de la cuarentena, peleamos porque las grandes masas sean protagonistas. Estamos jugando un papel importante en esa pelea. Hay un profundo debate político de masas. Desde el PCR y nuestra JCR, buscamos incidir y ganar a las masas para nuestra línea. En estos meses se han incorporado a nuestras filas cientos de compañeras y compañeros que se apropian del Partido y de su línea y en su práctica lo van haciendo suyo. En este camino damos la pelea por el funcionamiento político colectivo y por una campaña financiera que nos permita avanzar en nuestro arraigo entre las masas. Lo realizado este 9 de Julio en comedores y merenderos con locros, venta de empanadas, ollas populares y demás actividades, buscando cientos de aportes para el autosostenimiento de nuestro Partido fue un logro político y económico.

    Escuchamos, discutimos y trabajamos para seguir acumulando fuerzas, abriendo el camino en la lucha por salud, tierra, techo y trabajo para todos los que habitan nuestro suelo. El desafío actual es que el PCR y su JCR seamos capaces de incidir con nuestra posición política en el seno de las masas y avanzar en la disputa por su dirección política y en la preparación para actuar ante los cambios bruscos de la situación. La profundidad de la crisis y la virulencia que va tomando la disputa en el seno de las clases dominantes en su lucha por la hegemonía plantea la posibilidad de que se abran distintos escenarios y que haya cambios bruscos de la situación.

    Nosotros trabajamos para que en la Argentina se pueda abrir un curso revolucionario que abra paso a una revolución de liberación nacional y social, una revolución democrática, popular, agraria, antiimperialista. Ese es nuestro norte.-

    (Con la colaboración de Jacinto Roldán y Germán Vidal)

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