21 Oct. 2020 | 12:27
21 Oct. 2020 | 12:27
Cuando el arte ataca

Un ensamble de pasión, estructura y caos

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  • Laura Chitrángolo le cuenta a ANDigital por qué dejó la comodidad de una exitosa vida en el mundo corporativo para volcarse definitivamente a la pintura. “Como contraposición a varias dificultades que tuve que transitar en mi vida, donde muchas veces veía todo color negro, mi obra es puro color”, subraya.

    CAPITAL FEDERAL (ANDigital) Laura Chitrángolo dejó una exitosa y previsible realidad en el mundo empresarial para dedicarse de lleno al arte y hacer de ello su modo de vida con un mensaje de fortaleza, alegría y emociones positivas.

    El clic, lo reveló en diálogo con ANDigital: “Fue en mi cumpleaños número 40, eso fue lo que movilizó todo. Construí todo esto durante toda mi vida, me crié con mi papá artista pero lo hacía un poco de hobby hasta entonces”.

    “Fue creciendo, hubo éxito y llegó un momento en el que ya no podía con las dos cosas, eso aceleró que dejara la corporación, trabaja siete por 24. Pintaba a las tres de la mañana y al día siguiente tenía reuniones a las ocho de la mañana”, grafica.

    De todos modos, la licenciada en Comercialización admite que fue un proceso “muy charlado en familia” y “costó un año y pico tomar la decisión”.

    La consolidación de Lala Paintings llegó el año pasado, cuando luego de vender una gran producción de obras a nivel nacional, decidió lanzar un showroom en Parque Chas, al que se puede acudir con cita previa.

    “Me lanzé, fue una decisión de golpe, pero no fue a la nada. Pude vender unas 80 obras y tenía cierto sustento, tengo que vivir también. Ahora adicioné decoración que es otra veta: pufs, almohadones, mantas, tazas, etcétera… El tiempo me dio la razón y la felicidad”, celebra.

    Los comienzos

    “Viví mi infancia y mi adolescencia rodeada de arte; nuestras salidas eran en museos, exposiciones, talleres. Se ve que todo eso fue quedando dentro mío, latente”, introduce y luego reseña: “de chica me encerraba en mi habitación para hacer dibujitos, en ese momento pintaba paisajes de casitas en unas praderas, llenas de árboles y con un sol muy brillante. El color siempre estuvo muy presente en mí”. 

    “Un día, a los 20 años, mi padre me regala un bastidor de 40x40, con tres colores y un pincel. Los guardé un tiempo y un día decidí ver qué pasaba si los agarraba. Quería saber qué salía de mí frente a una tela en blanco. Así nació mi primera obra abstracta, con colores estridentes: naranjas, verdes, rojos, y mucha textura”, precisa.

    La carrera

    En cuanto a los disparadores, Lala consigna: “en primer lugar, la satisfacción que sentí cuando creé la primera obra, y cuando recibía elogios de mi familia y allegados. En segundo lugar, la necesidad de expresar todo lo que está dentro de mi alma, quizás como contraposición a varias dificultades que tuve que transitar en mi vida donde muchas veces veía todo color negro, mi obra es puro color”.

    “Otro hito que me marcó fue el hecho de haber trabajado varios años con Guillermo Urbano, un restaurador de arte muy importante de Argentina. Allí estaba ocho horas por día rodeada de obras de arte de artistas consagrados, aprendiendo técnicas y con compañeros artistas plásticos. Todo esto potenció mis ganas de hacer mi propia obra”, completa.

    Lala Paintings

    En alusión al concepto de la marca, no duda en aseverar que Lala Paintings “es sinónimo de alegría, de buena energía, de vibrar alto con el alma, de todo lo que tiene luz en la vida, de emociones positivas… Lo que deseo (y creo que logro) es que a las personas que adquieren mi obra y las cuelgan en sus hogares, se les alegre la vida”.

    “Mi obra se basa y se distingue por los colores y las texturas. El uso de piedras, gemas, puntillas, aerosoles, telas, y todo lo que a mí me gusta, lo pongo en la obra. Creo que mi obra tiene una energía distinta: pasión, estructura y caos al mismo tiempo. Trato de captar en cada serie algo muy íntimo mío que me está ocurriendo. Cuando alguien muestra su alma y su esencia, eso sí o sí genera en el otro una movilización de algún tipo”, añade la artista.

    Tras mencionar que su trabajo es “básicamente abstracto”, explica que “lo que lo define es la combinación de colores vibrantes, la armonía y la energía que ellos transmiten”.

    “El espíritu de mi obra es mi alma, en cada tela en blanco vuelco todo lo que está dentro de mí. No me guardo nada, ahí soy libre totalmente”, sentencia. (ANDigital)

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