05 Aug. 2020 | 13:34
05 Aug. 2020 | 13:34
Emergencia sanitaria

Estados de ánimo en cuarentena: Adultos intranquilos y niños con humor cambiante

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  • El resultado de una encuesta de investigadoras del CONICET muestra que los más chicos pueden pasar de la risa al llanto de un momento a otro, y viceversa. En todas las edades hay mayor dependencia de los dispositivos electrónicos y un notable descenso de la actividad física.

    Rutinas trastocadas.
    Rutinas trastocadas.

    LA PLATA-BUENOS AIRES (ANDigital) Un trabajo realizado por expertas platenses del CONICET muestra por primera vez las consecuencias del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) en niños de entre 4 y 11 años, un segmento social que también ha visto su vida completamente trastocada por la medida pero cuyos efectos no muchos estudios reflejan.

    El equipo, liderado por la Investigadora del CONICET en el Instituto de Desarrollo e Investigaciones Pediátricas (IDIP, Hospital de Niños de La Plata-CICPBA) María Florencia Andreoli, realizó más de 800 encuestas en diferentes puntos del país a finales del mes de mayo, y las principales conclusiones acaban de salir a la luz.

    Uno de los datos más salientes que arrojaron las respuestas fue la presencia de cambios de humor repentinos en los chicos, que pueden pasar de la risa al llanto de un momento a otro, y viceversa.

    Los cuestionarios, respondidos en todos los casos por madre, padre o adulto a cargo, están representados a través de la siguiente distribución porcentual por edades: el 42,8 son niños de 4 a 6 años, el 27 tiene 7 y 8 años, y el 30,2 restante va de los 9 a los 11. Vale decir que más del 80 por ciento del total se atiende en el sistema privado de salud.

    “La alteración más frecuente que aparece es el humor cambiante, que alcanza al 45 por ciento de los chicos sin diferencias según el grupo etario”, explica Andreoli, y añade que “en la franja de los más pequeños, el 14,4 manifiesta atravesar un estado anímico alegre y otro 4,9 reporta nerviosismo y agresividad, reacciones que tienen un correlato menor para los más grandes, que mostraron esas mismas emociones en un 7,4 y 0,8 respectivamente”.

    Por otro lado, los resultados también evidencian un descenso del tiempo destinado a estar al aire libre, mientras que se observa una alta exposición a las pantallas, algo que –dicho sea de paso– también se reporta en adultos teniendo en cuenta que la permanencia en el hogar obliga a realizar la mayoría de las tareas de forma virtual.

    Así, el 70,8 por ciento pasa un mínimo de 30 minutos diarios jugando con el celular, tablet o computadora, y el 28 por ciento lo hace por más de tres horas. Este último valor aumenta junto con la edad de los niños. A estos números, además, hay que sumarle que el 87,2 mira televisión o videos durante al menos otra media hora.

    “Con respecto al juego o actividades al aire libre, vemos que un poco más de la mitad de los chicos apenas supera los 30 minutos diarios, aunque la gran mayoría de los hogares que participaron cuentan con un patio o, al menos, un balcón. Un dato muy marcado es que ese tiempo se va reduciendo a medida que aumenta la edad”, explica Andreoli.

    Y continúa: “lo mismo pasa con el ejercicio físico, que está más presente en los chiquitos pero se va diluyendo entre los grandes, que le dedican un máximo de media hora. Algo similar ocurre con tareas manuales como dibujar, pintar o incluso leer, que alcanzan a un 60 o 70 por ciento de los niños pequeños, pero sufre una merma notoria en los preadolescentes”.

    Otra pregunta que incluye la encuesta tiene que ver con la dedicación total a las tareas escolares, que en más de la mitad de los menores sondeados es inferior a dos horas diarias, un tiempo llamativamente acotado si se lo compara con las cuatro horas como mínimo que los chicos pasan en el colegio durante un período normal de clases, más las que les dediquen a los deberes en casa.

    En este punto, vale aclarar que el promedio tiende a ser bajo porque el mayor porcentaje de los encuestados está en edad de jardín de infantes, con lo cual tampoco tienen demasiadas obligaciones con las cuales cumplir.

    En cuanto a la rutina, el estudio arroja que el 45 por ciento ha mantenido un horario regular de actividades como dormir o comer similar al que llevaba antes de la cuarentena. El 65 por ciento, en tanto, reconoce cambios en el sueño, concretamente acostarse más tarde que lo usual y despertarse con frecuencia por la noche.

    Psicóloga del IDIP e integrante del equipo de trabajo, Marcela Padula señala la importancia de sostener –dentro de lo posible– una rutina durante el ASPO, y esto aplica tanto para grandes como para chicos.

    “En los menores supone un factor de organización y contención. Los cambios establecidos por la pandemia han generado cierta desorganización y pérdidas a nivel de lo cotidiano, entonces aparece una sensación de descontrol. Mantener los horarios diarios contribuye a que puedan sentir una referencia, seguridad y control que le dé un orden al caos y que les permita poner en práctica recursos relacionados con la creatividad o el juego con los padres”, indica la especialista, y subraya que estos hábitos son saludables porque “ayudan a evitar desbordes en la regulación de las emociones en los niños mientras atraviesan este aislamiento”.

    La encuesta también exploró el ítem referido a las preocupaciones generales. En este sentido, el reporte muestra que el 85 por ciento de los niños está bastante o muy informado sobre el coronavirus, y de ellos un 30 por ciento ha experimentado temor a contagiarse ellos mismos o algún familiar. También producto de la cuarentena, el 17 por ciento expresa que tiene miedo de salir de su casa.

    La enorme mayoría revela que extraña a sus parientes y amigos (90 y 83 por ciento, respectivamente), mientras que un 65 por ciento añora volver al colegio o a la práctica de algún deporte.

    Adultos intranquilos

    En cuanto a las inquietudes de los adultos, el sondeo refleja que el principal motivo que los aqueja tiene que ver con sus hijos. En este sentido, la mayoría admite tener dos o más de las siguientes preocupaciones con respecto a los chicos: comportamiento (50 por ciento), educación (52 por ciento), exposición a pantallas (58 por ciento), y futuro (58 por ciento). En esta línea, también reportaron sentirse intranquilos por su ocupación laboral (57 por ciento), la economía familiar (55 por ciento) y la salud, sobre todo mental (50 por ciento). El 34 por ciento de los padres y madres considera “estresante” mantener entretenidos a los niños dentro del hogar.

    “Una cuestión importante a tener en cuenta es que lo que obtenemos aquí son las respuestas sobre las emociones de los chicos, pero según la mirada de los padres, y sabemos que en ese vínculo se juegan factores inconscientes en relación a esas conductas”, explica Padula, al tiempo que añade que “la observación nunca es objetiva, cada persona responde lo que interpreta desde su perspectiva particular, pero como investigadoras justamente nos interesaba ver qué era lo que percibían los adultos sobre sus hijos para poder abordarlo desde ese lugar y pensar estrategias que ayuden a mejorar la salud mental de unos y otros”.

    “Teniendo en cuenta que la continuidad de la medida de aislamiento se va evaluando sobre la marcha y de acuerdo a la evolución de los contagios, este tipo de estudios nos parece importante porque puede ser un aporte al diseño de políticas públicas que ayuden a la contención familiar tanto durante el confinamiento como para el período posterior, una vez que se levante y haya que retomar las actividades paulatinamente”, concluyen las especialistas. (ANDigital)

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