22 Oct. 2020 | 09:20
22 Oct. 2020 | 09:20
Opinión

Dejar el pasado atrás y discutir el futuro: Una propuesta para la pospandemia

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  • La senadora Clara Vega apunta a pensar en el mundo que se viene, de la mano de los avances tecnológicos y las nuevas formas de vida. Propone garantizar la conectividad en todo el país.

    Por Clara Vega (*)
    Especial para ANDigital


    Mientras en los parlamentos del mundo se debate sobre el futuro, buscando superar esta crisis global de la mano de las nuevas tecnologías, el 5G, el big data y la inteligencia artificial, la Argentina está anclada al pasado, discutiendo el 2001 y otras cuestiones que debiéramos dejar atrás.

    En este sentido, la emergencia sanitaria dejó al desnudo que desde hace tiempo no planteamos una prospectiva de futuro en nuestro país. Las deficiencias en materia tecnológica y de conectividad son una muestra de ello.

    Hace unos días, en el Senado de la Nació perdimos una gran oportunidad de mejorar una ley de 2014 que contemplaba a las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TICs) como un derecho humano, de acceso universal y equitativo, a través de un fondo fiduciario conformado por el aporte de las empresas para garantizar la conectividad en todo el territorio. Incluso, en aquellos lugares alejados que no significaban un mercado apetecible para las compañías de telecomunicaciones.

    Por el contrario, el oficialismo solicitaba cambiar esa ley por un DNU que declaraba a las TICs “servicios esenciales”, como si la sola letra y firma fuera a mejorar la situación de asimetría existente en el país.

    En La Rioja tenemos un ejemplo claro: las centrales y salas virtuales que se montaron en 2010 en los pueblos que no tenían conexión se pusieron en funcionamiento recién este año, a raíz de la pandemia. Sí, 10 años después, con todas las pérdidas en materia tecnológica, educativa y laboral que esto significa.

    Esto no sólo ocurre en mi provincia, sino que se repite en cada rincón del país. Y en las grandes ciudades, la mayoría de las familias con menos recursos no cuentan con Internet en sus hogares y utilizan un único dispositivo con datos móviles, lo cual significa un gran obstáculo a la hora de realizar las actividades digitales de todos sus integrantes.

    Las nuevas formas de trabajo y educación virtual, aceleradas por la pandemia, llegaron para quedarse. Por eso, en un mundo cada vez más vertiginoso, necesitamos dejar de mirar el pasado y dar un salto de calidad en la discusión sobre el futuro.

    Sólo de esta forma podremos contribuir a reducir la gran brecha de desigualdad que posee nuestro país, y ofrecerles proyectos de vida dignos a nuestros jóvenes.


    (*) Senadora Nacional por La Rioja del Bloque Cambiar.

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