19 Sep. 2020 | 10:03
19 Sep. 2020 | 10:03
Bitácoras bonaerenses

Las grotescas tribulaciones que hacen agonizar a la Policía Local

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  • Otra sesión fracasó en medio de un nuevo escándalo. El argumento suma tensión y surgen acusaciones de “sobornos” y “aprietes”. Como protagonista de último momento, la Justicia se acopló al elenco de esta novela que, en su calamitoso tránsito, tiene un final abierto.

    Escandaloso, burlesco, calamitoso, son algunos de los muchos adjetivos con los que se puede calificar al periplo que transita el tratamiento de la Policía Local en el Senado bonaerense. Esta comedia suma cada semana un nuevo culebrón a su argumento, hechos inéditos y nuevos personajes que añaden más drama e intriga a su definición. El ocaso lento asoma en el horizonte.

    Por cuarta vez (sí, usted ha leído bien: por cuarta vez), el tratamiento del proyecto que busca crear las Policías Locales en la provincia de Buenos Aires ha concebido una nueva sesión fallida en medio de bochornosas acciones y acusaciones que tienen como protagonistas a los senadores de todos los espacios políticos. El resultado de esta comedia no cambia: el texto se mantiene trabado en la Cámara Alta, y con final abierto.

    Tras los escandalosos hechos de la semana anterior, el Senado bonaerense se aprestó el miércoles 11 de junio a sesionar y darle un resultado a la feroz pulseada que –desde hace casi cuatro meses– mantienen el Frente para la Victoria y el Frente Renovador sobre el proyecto de Policías Locales. La previa a ese cuarto intento estuvo cargada de todas las particularidades que ya tiene como estigma esta travesía. El posible final era abierto y ningún clarividente se animó a pronosticar cómo será su desenlace. La timba se hace presente.

    La sesión caída del jueves 5 de junio dejó una nebulosa sobre el escenario, a mitad del tratamiento del proyecto se había votado y aprobado en general, pero cuando se iba a votar en particular –artículo por artículo– el FpV pidió un extraño cuarto intermedio y todo quedó en la nada misma. Durante los días que acontecieron los cruces y las distintas miradas sobre cómo continuar en la siguiente sesión fueron parte de esta grotesca trama. Desde el massismo consideraron que el proyecto tenía que ser tratado nuevamente en general, idea contraria a la del oficialismo, que afirmaba que en general ya se había votado y sólo quedaba votar en particular. Pujas, pujas y más pujas.

    Desde su sector, el bloque de la UCR mantuvo su postura de votar en contra del proyecto en general y abstenerse en particular. El senador del GEN, Omar Foglia –pese a formar parte del interbloque con los radicales– quiso ser uno de los protagonistas estrella de este culebrón y, al igual que la semana pasada, reafirmó su sorpresivo voto en contra en el tratamiento en particular, acción que se acopló a los deseos del massismo. Los monobloques de Mónica Macha (Nuevo Encuentro) y de Nidia Moirano (Unión Celeste y Blanco) mantuvieron su postura de apoyo al kirchnerismo. Mario Ishii, con su monobloque autodenominado PJ-Néstor Kirchner, se trasformó en la vedette de esta comedia y, si bien mantuvo una posición de apoyo al massismo, la incertidumbre sobre sus movimientos siempre fueron mirados con desconfianza, tanto desde el Frente para la Victoria, como del Frente Renovador. La previa a la sesión contó con este tablero: FpV, más aliados, 21 senadores para votar; FR, más aliados, 21 senadores; Ishii, la incógnita, pero con señales en favor del massismo para lograr los 22 votos. La forma de votación del exintendente de José C. Paz se transformó en un factor vital para romper el equilibrio en el tratamiento en particular. Muchos senadores del oficialismo dejaban trascender que el paceño podría faltar a la sesión y así los sueños de romper con su voto esa paridad se le cumplirían a Gabriel Mariotto. El escenario previsto era en favor de la tropa de Sergio Massa.

    Pero las sorpresas de este escenario, que por momentos adquiere rasgos bizarros, dijeron presente una vez más. El culebrón novelesco dio un giro de último momento y el protagonista estrella nuevamente fue Mario Ishii. El proyecto se disponía a tratar nuevamente en general, temeroso y precavido el presidente de bloque del Frente Renovador, Jorge D’Onofrio, tomó la palabra y dijo: “La ausencia de un senador (por Ishii) que estaba manifiestamente en contra (del proyecto del oficialismo) nos llama la atención”. Como en un montaje preparado para él, justo en ese momento, el paceño ingresó al recinto con su característico poncho rojo salteño y en medio de una lluvia de papelitos futboleros que caían desde los palcos. El Show de Ishii había llegado.

    Al igual que el jueves 5 de junio, el proyecto se trató en general, se acercaba el momento del tratamiento en particular, las cartas estaban tiradas, kirchnerismo y massismo repasaban sus votos, más los de los aliados. Todas las miradas apuntaron al polémico Ishii. El paceño no defraudó y le metió pimienta explosiva a esta novela. Se sentó en su banca, hizo uso de la palabra y espetó: “Gracias señor presidente, gracias a todos los compañeros que pudieron llegar, realmente un día se van de un lado, otro día se van del otro. Yo estoy en el medio muchachos, pero tengo voto en general y en particular no voto, ¿está claro?”. El estupor se dispersó por el Senado.

    Los rostros de senadores, políticos, periodistas y curiosos que presenciaron en el momento fueron todas de sorpresa. Las sonrisas marcaron a los legisladores del FpV, el enojo y el fastidio a los del FR. Los radicales, fieles a su anuncio, comenzaron a retirarse del recinto para no participar del voto en particular; los massistas, en una vuelta de tuerca a esta comedia, decidieron también abandonar el recinto y así dejar sin quórum al oficialismo. Cabe recordar que ninguno de los bloques mayoritarios (FpV, FR) por sí solos garantiza el quórum, que necesita de 24 senadores para iniciar sesión, como así también para que la sesión no se caiga, por falta del mismo. Ante la huida de los massistas, los 19 oficialistas, más Macha, Moirano, Foglia e Ishii no eran suficientes para lograr el quórum. Un escándalo más y van…

    El libreto volvió a teñirse de acusaciones posteriores a la nueva caída de esta sesión. Desde el massismo, ante la contingencia de Ishii, salieron con severas y delicadas acusaciones: “La sombra de la corrupción y de la Banelco llegó a la Legislatura”, dijo D’Onofrio, en una nueva conferencia de prensa que compartió junto a todo su bloque. Una afirmación que trae consigo la responsabilidad al massismo de demostrar que existió un soborno o apriete para que la votación, sobre todo de Ishii, se haya modificado en su anuncio. Caso contrario, más allá de las situaciones inéditas y escandalosas que ya vivió este Senado con los tratamientos fallidos al proyecto de Policía Local, será de enorme irresponsabilidad haber lanzado ese tipo de acusaciones sólo por el hecho de sacar ventaja de una pulseada política. Los peligros de la lucha encarnizada.

    La trama siguió levantando temperatura: desde el Frente para la Victoria, la titular de su bloque, Cristina Fioramonti, apuntó de lleno al líder del Frente Renovador: “El diputado Massa le pide a sus legisladores que embarren la cancha, de cualquier manera”, afirmó la senadora oficialista. También acusó al tigrense de “necesitar que el debate sobre la Policía Comunal se dé por los medios, y no en el recinto”. Sobre el retiro del bloque del Frente Renovador, expresó: “Son prácticas impuestas por el diputado Sergio Massa, que es quien lidera el bloque. Ellos (los senadores massistas) tienen que bailar al ritmo que les marca Massa”. La guerra verbal tomó ribetes tensos.

    Rodeado por el escándalo, Ishii –el mismo que entró al recinto bajo la lluvia de papelitos– se trasformó de estrella protagonista y deseada, en acusado y marcado por la sombra de la “corrupción” por sus viejos aliados del massismo. Fiel a su estilo polémico y contradictorio, el peceño aseguró que “no” cambió su voto y que rechazaba Policía Local en particular. Sin embargo, en declaraciones periodísticas antes de la sesión había afirmado: “Todavía no tengo resuelto qué voy a hacer en particular”. Además, las declaraciones que se transcribieron de sus palabras en el recinto están grabadas y son textuales. Así, el paceño salió a agregarle más dramaturgia al escenario: “Recibí aprietes (…) Si me pasa algo, los responsables son Jaime Stiusso y Javier Fernández (…) Uno maneja todos los jueces; y Stiusso aprieta con la SIDE. Los mete presos, les manda los abogados, se los saca y les cobran a los que apretaron”. Un protagonista oscurecido por las nubes.

    Esta trama de intriga y suspenso amplió su elenco fuera del Senado y abarcó al tablero bonaerense. Un día antes de la sesión caída del jueves, desde los búnkeres centrales del Frente Renovador en Tigre salieron con una gacetilla que en palabras del intendente de Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino, acusaban de que Daniel Scioli “quiso comprar” a su hermano, el senador bonaerense Roque Cariglino (FR), para que cambiase su voto respecto a la Policía Local. La respuesta desde la Gobernación bonaerense no se hizo esperar, la ministra de Gobierno, Cristina Álvarez Rodríguez, afirmó que “el gobernador Scioli jamás llamó a ningún senador para pedirle nada” y calificó las declaraciones del alcalde massista “falsas y lamentables”. Pero el culebrón no terminó ahí, el viernes, en medio de confusas acusaciones, Cariglino dijo desde su cuenta oficial de Facebook que fue Álvarez Rodríguez quien lo llamó por teléfono y le dijo que “iban a pagar la deuda (de 130 millones de pesos que tiene Provincia con el municipio)” y “sugirió que le pidiera a mi hermano que votara a favor de la Ley Scioli”. Entramados cargados de inculpaciones.

    En la columna anterior se mencionó el mensaje que dio Scioli en la charla que tuvo con los medios para el Día del Periodista. Allí el Gobernador afirmó: “Yo no quiero pensar que hay una cuestión política, en ‘demoremos esto’ (la aprobación de la ley)”, palabras que anunciaban que si se volvía a caer el tratamiento del proyecto desde Calle 6 apuntarían directamente contra Sergio Massa. Así fue, las primeras planas de la Gobernación descargaron munición gruesa contra el tigrense, y el jefe de Gabinete, Alberto Pérez, fue el primero. “Esto demuestra que al Frente Renovador no le interesan las policías locales. Nos demoraron dos años la ley en la cámara, dos veces nos dejaron sin quórum, mientras que en la campaña hicieron proselitismo con éste tema y durante el verano dijeron apoyar el proyecto del diputado Marcelo Saín para ahora oponerse. Massa tiene los vicios de la vieja política”, expresó. La batalla frontal de las altas esferas enciende motores.

    Pero la trama no terminó en el espacio político, en un nuevo giro del argumento de esta comedia, desde la Justicia también dijeron presente y ahora forman parte del elenco de esta novela. El fiscal penal de La Plata Marcelo Romero anunció que “actuará de oficio” ante las sospechas surgidas de las denuncias del Senado bonaerense y citará al senador D’Onofrio la próxima semana: “Se intenta determinar si hay una acusación formal o es sólo pirotecnia de la política”, manifestó el letrado ante los medios. El personaje que nadie esperaba en esta aventura.

    El proyecto de Policías Locales está cargado de tribulaciones desde que en febrero el oficialismo presentó el texto en la Legislatura. Las discrepancias que el Frente para la Victoria y el Frente Renovador han tenido, provocan la agonía de esta norma. El “equilibrio” terco e implosivo que estos dos espacios han llevado al Senado desnuda que más que buscar la sanción de la ley, la pelea central es quién se lleva el rédito político de las Policías Locales. El massismo afirmó en marzo, día de la Apertura de Sesiones Ordinarias de este 2014, que estaba dispuesto a debatir y aprobar “cualquier proyecto” sobre Policías Locales, incluso sobre tablas. Nada de eso pasó. Desde el massismo, enojados por los movimientos de Ishii, salen a denunciar sospechas de sobornos y aprietes, cuando nadie dijo nada sobre el cambio de último momento del voto de Foglia. El oficialismo no se queda atrás, las internas feroces sacudieron el texto en Diputados y los coletazos llegaron hasta el Senado. Las culpas repartidas.

    Tras las cuatro sesiones fallidas, el Senado quedó convocado para el próximo 26 de junio, para un nuevo intento de aprobar la Policía Local. Llegó el Mundial de Brasil 2014 y la atención de la población bonaerense estará dirigida a la pelota que rueda sobre el césped. El proyecto observa su lenta agonía. Fracasaron los consensos que tiene que tener un órgano legislativo, fracasó el debate sano de la política. En medio, la necesidad de toda una población, la seguridad, que hasta ahora –sin darse cuenta, quizás– es presa de una pulseada política que privilegia sólo el rédito político. La Policía Local y la marca del estigma.

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