26 Aug. 2019 | 02:31
26 Aug. 2019 | 02:31
Bitácoras bonaerenses

Vidal y la necesidad de diferenciarse de Macri sin que se note

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  • Un dilema complejo enfrenta la Gobernadora de cara a la campaña electoral. La imagen negativa del jefe de Estado sigue afectando a la mandataria bonaerense. Pero, al mismo tiempo, es la jugadora elegida para soñar con el triunfo en las elecciones.

    Vidal, Macri y la gran disyuntiva.
    Vidal, Macri y la gran disyuntiva.

    El “populismo macrista” irrumpió sobre el agitado tablero económico nacional. Un mecanismo odiado, discriminado, pero que tuvo que ser parte de la gestión de Mauricio Macri al calor de la crisis económica. Ese neokeynesianismo es la variante que el Gobierno nacional tuvo que anunciar para intentar mitigar la crisis, tras arduas charlas con los mandatarios radicales, con la gobernadora María Eugenia Vidal y con el jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta. El paquete de medidas para intentar reactivar el consumo que anunció Macri, mediante un curioso y criticado “video casero”, tendrá su correlato en el territorio bonaerense, cuando la Gobernadora –esta semana– haga anuncios con los mismos objetivos. Descuentos en el Banco Provincia (el retorno de los “supermiércoles”), congelamiento de tarifas y beneficios para jubilados serán parte del menú vidalista para estar en sintonía con la Casa Rosada. La reacción con tintes electoralistas.

    Sin embargo, el sendero electoral para Vidal tiene variantes más complejas que emular los anuncios de Macri. El propósito de que las medidas puedan generar más consumo en la población, con el efecto de llegar a las PASO de agosto, y con mejores chances a las elecciones de octubre, es una apuesta que no tiene fijas. La inflación, ese fantasma que Macri no puede domar y amenaza con devorar sus sueños de reelección, se trasladan día a día a las encuestas, que muestran que la ola de una derrota crece y avisa ser una realidad. Según se conoció, el miércoles de la semana pasada llegó a manos de Macri una encuesta oficial de Isonomía (una consultora muy valorada por La Rosada), donde muestra que Cristina vencería a Macri en un ballotage por una diferencia de 9 puntos. Ese escenario no es nuevo. De hecho, en las últimas semanas son varias las consultoras que tienen escenarios similares. El dato es que el arrastre negativo de Macri perjudica a Vidal, y también la lleva al limbo de perder la elección. La marea de conjeturas, planes y especulaciones, dominan por ahora las mesas de discusión de todo el vidalismo. En el fondo, la mandataria sabe que Macri la puede llevar a la derrota, pero sólo le queda masticar bronca y tratar de encontrar soluciones a esa adversidad. El salvavidas de plomo.

    La disyuntiva de Vidal es compleja. Aún es la política con mejor imagen dentro de Cambiemos. Muchos empresarios y políticos del llamado “Círculo Rojo” siguen soñando y presionando por el llamado “Plan V”. Su rol no sólo es intentar lograr su reelección en la Gobernación, sino servir de tractor para que su jefe apunte a una buena elección en octubre y soñar con el triunfo en un hipotético ballotage. Además, la plana mayor de Cambiemos, sin mucha pompa, la manda a hacer campaña en redes sociales por los candidatos del oficialismo en las elecciones de otras provincias, aunque por ahora sin el efecto positivo deseado. Pero la más compleja es caminar la Provincia, hacer campaña, casi sin mencionar a Macri. Todo un desafío. No obstante, Vidal es muy buena en el arte de la comunicación, su acting es uno de los mejores y más eficaces de la última etapa de la política nacional. No será la primera vez que la Gobernadora se muestre distinta a Macri. Salvo que en este tiempo la necesidad urge, porque está en juego la elección. Los mecanismos de urgencia.

    La apuesta de Vidal es clara, nada novedoso. Es profundizar y sacarle el jugo a ese papel que interpretó desde que le ganó a Aníbal Fernández la Gobernación en 2015. “Heidi”, “La Leona”, son parte de ese formato que la mandataria supo plasmar y efectivizar en estos tres años y medio de gobierno. Su origen distinto al de Macri: una chica de clase media, nacida en el barrio porteño de Flores. Su postura al hablar ante las cámaras, mirando fijo a la pantalla, intentando interpelar al público permanentemente. Su carisma en las recorridas o videos armados cuando visita vecinos y/o trabajadores. Vidal es una animal política y no tiene miedo en meter los pies en el barro. Una muestra reciente de esa diferenciación con Macri es el video que utilizó el jefe de Estado para anunciar las medidas para intentar reactivar el consumo. Más allá del formato cuestionado, se vio un MM incómodo, molesto con sus propias palabras, negado de esa situación, más allá de la aparente naturalidad que se le intentó dar a la visita con esa familia. En los videos de Vidal, la escena es distinta, más allá de algunas exageraciones de sensibilidad. La Gobernadora se adapta al momento y a la noticia que quiere dar, y hay mucha gente que le cree. Otro dato no menor. Macri se muestra molesto, ya lo dijo en la última reunión de Gabinete Ampliado: “Estoy caliente”. Palabras sinceras que denotan que aún no puede hacer una lectura completa de la realidad. A Macri le costó (o no quiso) reconocer que la crisis se estaba desbordando. Con bronca, tiene que usar métodos “populistas” tapándose la nariz. Contrariamente, Vidal reconoció la crisis desde sus comienzos, hasta tuvo un contrapunto público con el poderoso jefe de Gabinete de Nación, Marcos Peña. La mandataria leyó el tablero en la previa y actuó con anticipación. El conflicto docente es un claro ejemplo. “Mariu” dio un giro de casi 180 grados en su impronta con los gremios y hasta pidió perdón público a los docentes en dos oportunidades: en su discurso de Apertura de Sesiones y en el anuncio de acuerdo paritario. Estilos distintos.

    Pero esa clara diferenciación de estilos no es suficiente para Vidal, en pos de lograr estar sentada cuatro años más en el Sillón de Dardo Rocha. Su karma es la “fidelidad” y alineamiento constante a Macri. En el único destello de rebeldía, que fue la malograda idea de adelantar las elecciones bonaerenses, la Gobernadora vivió en persona un aleccionamiento propio de un patrón, como lo es Mauricio Macri. No sólo la negativa a esa idea, sino en las palabras que dijo Macri a principios de abril, en una conferencia de prensa desde Entre Ríos: “Vidal es tan buena que la queremos poner en todos lados, pero ella tiene que ser candidata a gobernadora”. Sobre eso, cargado de desconfianza y de sed de sumar votos, el Presidente hace sobre Vidal una marca personal, a sabiendas de que la provincia de Buenos Aires es “la madre de todas las batallas”. El camino recién comienza y en un año cargado de contingencias y sobresaltos nadie tiene la fija para apostar a un número. Sobre Vidal, queda el siguiente interrogante: ¿Cómo hacer campaña pegado a Macri, siendo su imagen negativa la que hoy la lleva a una derrota?

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