09 Dec. 2019 | 11:08
09 Dec. 2019 | 11:08
Pronunciamiento

Caso Lorenzo: El Arzobispo de La Plata habló sobre el cura acusado de abuso

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  • Víctor Manuel Fernández se expresó públicamente sobre las acusaciones que pesan en la Justicia contra el sacerdote Eduardo Lorenzo. Señaló que hubo actuaciones internas y que todo se remitió a la Fiscalía 1 de Ana Medina. Además, espera que la Santa Sede se expida sobre el asunto.

    Víctor Manuel Fernández.
    Víctor Manuel Fernández.

    LA PLATA-BUENOS AIRES (ANDigital) El Arzobispo de La Plata, Víctor Manuel Fernández, hizo declaraciones públicas sobre la fuerte acusación que enfrenta el sacerdote Eduardo Lorenzo en La Plata, en diálogo con ANDigital tras la misa del Tedeum que se desarrolló este martes por la mañana en la Catedral, al conmemorarse un nuevo aniversario de la capital bonaerense.

    Fernández señaló que desde la institución religiosa que representa se pusieron a disposición de la justicia: “Remitimos copias a la fiscalía de la investigación interna que se hizo y que data del año 2008. Lo importante es que el caso está en la justicia, eso da una garantía, hay unas 500 fojas cumuladas hasta el momento”.

    “Nosotros no tenemos recursos para investigar en ese nivel. Cuando llegué acá (2018) entendí que la investigación se inició en 2008 y en 2009 se cerró. Se decidió abrir una investigación complementaria en diciembre, cuando yo llegué”, recalcó.

    En ese sentido, agregó que lo hizo para asegurarse de que Lorenzo no sea una persona peligrosa: “Hablé con él y le pedí su versión. Hicimos una investigación complementaria con gente que estuvo a su lado para que me dijeran cómo se comportó en estos años. Pedí una investigación que se hizo hasta marzo de este año”.

    Ahora, el Arzobispado giró esas copias internas a la fiscalía 1 de Ana Medina: “La idea es tener colaboración mutua”, dijo “Tucho”.

    “No sé por qué se dice que nosotros no queríamos dar información, eso no es así. Nosotros pedimos que nos dejen tomar vista de las declaraciones de los testigos que declararon en estos meses, porque a veces lo que aparece en los medios no es lo mismo que aparece en el expediente. Armaremos nuestra posición estando a la espera de que la fiscal saque conclusiones, la fiscalía tiene mejores herramientas para hacer este trabajo. Enviaremos todo a Roma, ya que estos casos están reservados allí. Se busca una garantía que viene desde la Santa Sede”, explicó, remarcando la posición de la institución eclesiástica.

    Por último, agregó: “Nosotros tenemos todo lo que declararon en la causa las víctimas. Siempre es mejor tener la declaración objetiva en fiscalía, que es la segura. Para nosotros es importante tener ese testimonio. Si hubiera alguna duda y si desde Roma nos plantean eso, deberíamos llamar a las víctimas. Yo quiero aclarar que no he hostigado a víctimas como dice un abogado, prefiero evitar citarlos a hablar porque doy más lugar a sospechas”.

    Hoy, Lorenzo está siendo investigado por la Justicia penal y desde el Arzobispado el mismo Fernández le prohibió llevar a cabo actividades con menores.

    La actualidad del caso

    La Red de Sobrevivientes de Abusos Eclesiásticos de Argentina convocó la semana pasada una nueva conferencia de prensa. El motivo se dio ante una nueva víctima del padre Lorenzo quien declaró haber sufrido los abusos reiterados por parte del cura actualmente denunciado de abuso sexual con acceso carnal y corrupción de menores.

    En la conferencia se conocieron detalles de la declaración que realizó el testigo ante la fiscal Ana Medina el pasado jueves 7 de noviembre. Se trata de la cuarta víctima que denuncia públicamente al sacerdote, que fue confesor de Julio César Grassi.

    A pesar de los relatos que obran en el expediente, el acusado sigue libre pero ya se ordenaron pericias psicológicas para él y para los denunciantes. Si bien ya se solicitó su detención, solo fue por parte de las víctimas y no de funcionarios judiciales.

    Entre los pasajes de la declaración incorporada hace dos semanas al expediente, se supo que el declarante expresó: “El padre me daba abrazos muy fuertes y le gustaba que yo le metiera los dedos en los rulos de la cabeza y que le hiciera caricias ahí. Ahora que soy padre me doy cuenta de que no eran conductas apropiadas para un adolescente”, contó.

    Además, agregó que Lorenzo le pedía que le haga mimos, que lo reducía a la servidumbre y abusaba de él física y psicológicamente. Estos abusos le provocaron secuelas.

    “También me acuerdo que en un momento me pidió que le limpie los talones, que le pasara crema por los pies”, agregó. Juan detalló que “en el verano de diciembre de 2001 y enero de 2002, Lorenzo alquiló una quinta en Gonnet, que quedaba entre Camino Centenario y Belgrano, y literalmente me mudo a la quinta con él, hasta tenía mi pieza y las llaves del lugar. Una vez casi nos descubre acostados otro chico que vivía en la quinta y que formaba parte del grupo scout de Lourdes. Y ante esa situación, en la que casi nos descubren, cuando estábamos solos recuerdo que Lorenzo me decía: ‘zafamos, qué van a pensar estos’. Y yo me sentía sumamente halagado, porque había hecho algo que le había gustado, había hecho algo bien”, se lee.

    “Lorenzo fue manejando todo para todo sucediera en forma casi natural. Él se acostaba en la cama con la espalda en la pared y estábamos abrazados de costado, porque la excusa era mirar televisión. Cuando llegaba o me iba me daba abrazos fuertes, y me acuerdo que él me decía que le gustaba que yo le metiera los dedos en los rulos y le hiciera caricias en su cabeza. Ahora que soy padre me doy cuenta que no eran conductas apropiadas de una persona de 40 y pico de años con un adolescente, y mucho menos si esa persona mayor era un cura”, especificó.

    Finalmente, recordó que “un día en la quinta, cenamos en el patio, estábamos solos y después nos quedamos charlando de sobremesa. Esa noche tomamos champagne y comimos almendras, y eso lo hicimos varias veces, era como un rito. La quinta era un desfile de amigos de Lorenzo, ahí empecé a sentir que yo me había mudado a la quinta y tenía que atender a todos sus amigos. Parecía el mayodormo. En la quinta se quedó unos días otro sacerdote, Tony, que era muy amigo de él”. (ANDigital)

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