23 Sep. 2020 | 06:00
23 Sep. 2020 | 06:00
Este lunes

Tras quedar a un paso de la cárcel, se suicidó el Padre Lorenzo

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  • El religioso se quitó la vida en la sede de Cáritas La Plata, donde estaba alojado. Estaba muy complicado por denuncias de abuso sexual en su contra, cuando oficiaba de párroco en Gonnet.

    LA PLATA-BUENOS AIRES (ANDigital) Este lunes por la tarde se suicidó el Padre Eduardo Lorenzo, religioso acusado de cometer abusos sexuales contra cinco menores de edad entre 1990 y 2008 –cuando oficiaba de párroco de la Iglesia de Gonnet, en La Plata–, y que quedara a un paso de ser encarcelado por el avance de esas causas en su contra.

    Lorenzo se quitó la vida de un disparo con arma de fuego en la sede de Cáritas de la calle 4, entre 49 y 50, en la capital bonaerense, donde se encontraba alojado, el mismo día en que se conoció la noticia de que la jueza de Garantías Marcela Garmendia hiciera lugar al planteo de los particulares damnificados que ya habían requerido su detención ante la fiscal del caso, Ana Medina.

    La decisión de Garmendia se basaba en la incorporación del informe psicológico elaborado en la asesoría pericial, que analizó los rasgos de la personalidad de Lorenzo, y por el que tres peritos coincidieron en que se trata de una persona con características “psicóticas, perversas y con tendencia a la manipulación”.

    “Narcisista con afectividad poco empática, ausencia de sentimiento de angustia o culpa y fallas estructurales en la mediación simbólica de la satisfacción de sus impulsos que podrían redundar en conductas regresivas en el ámbito de la intimidad”, relata el escrito, que señala que “su organización psíquica resulta compleja erigida sobre una fachada fenomenológica de presentación obsesiva y con una imagen de sí grandilocuente, que encubre en sí una estructura psicopática perversa de la personalidad”.

    Según el abogado querellante Juan Pablo Gallego el informe “concluyó contundentemente en confirmar rasgos psicopáticos, perversos, narcisistas y obsesivos en el cura Eduardo Lorenzo, imputado por abusos sexuales reiterados, con acceso carnal” y que, entre otras perversiones, el religioso “hacía untar su miembro viril con mermelada de rosa mosqueta como paso previo a acceder carnalmente a sus víctimas”.

    Es importante indicar que la primera de las denuncias contra Lorenzo –hasta hace pocos meses capellán del Servicio Penitenciario Bonaerense y, en los últimos años, confesor del cura condenado por abuso Julio César Grassi– data del año 2008 y, a partir de allí, más testimonios y relatos de abusos cometidos contra menores se incorporaron a la causa penal. (ANDigital)

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