24 Sep. 2017 | 12:42
24 Sep. 2017 | 12:42
Opinión

Al amparo de Mercurio

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  • El autor reflexiona sobre la entrega del Estado a los intereses extranjeros por parte del gobierno nacional, a través de la vulneración de los mecanismos que establece la ley y una feroz cruzada contra el denominado populismo.

    Estatua de Mercurio en una sede bancaria del BBVA.
    Estatua de Mercurio en una sede bancaria del BBVA.

    Para los antiguos griegos, era Mercurio el dios del comercio, de los viajeros y de los ladrones, también acompañaba a las almas hasta el “más allá”. Con la voracidad de quien tiene “más hambre que ñoqui desocupado” expresión de apetito no solo de nutrirse sino de poder, la cúpula de la coalición gobernante continúa con la deletérea función de acabar con todo lo que sea Estatal (venta de activos a precio vil, predios del EA, entre otros).

    Caratulando todo como lo que “es privado es mejor que lo del Estado”, no se detienen en hacer negocios personales en clara incompatibilidad con la función pública, algo que solo cabe en aquellos miserables que acceden a una cuota de poder. Con un DNU modificaron la ley de tierras permitiendo la compra por parte de empresarios extranjeros de tierras fiscales, cuando no a privados del grupo gobernante. El desmonte ilegal con la seguridad de quien se siente impune para sembrar soja para la rápida recuperación del capital invertido, destruye el hábitat de pueblos originarios con la debida persecución de las víctimas, fauna y flora inclusive, no deja duda de la insaciable sed de dinero. No hay límites, ni siquiera una oposición que le marque la cancha a estos inescrupulosos. Con la fuerza pública dotada de armas y elementos para reprimir recientemente importados, proceden con una torpeza indisimulada.

    El blindaje periodístico adicto al oficialismo mediante operaciones de prensa empleando conocidos mensajeros que hace apenas unos años señalaban los negociados de esos grupos, hoy se pasaron a ese bando (poderoso caballero es Don Dinero). Pero como nada es perfecto, la verdad no tarda en salir a la luz, más cuando se pone en juego la vida de los ciudadanos. El Caso Maldonado (a quien Mercurio parece haber acompañado al más allá) ha demostrado descarnadamente que ellos no reparan en nada en cuanto lo necesario para concretar negocios, aun violando la Constitución Nacional y las leyes que ésta sustenta.

    La cuota de poder que tiene el funcionario de turno se le otorga para que la emplee con equidad y justicia, acorde con los límites que la ley marca. No debe utilizarse para beneficio personal, sí al servicio de la comunidad para protegerla y no como si el funcionario fuera propietario del Estado, cuando sabemos que apenas son “inquilinos o pasantes” en ese lugar. La falta de idoneidad demostrada hasta el momento, aderezada con una soberbia y desprecio por la Ley puesta de manifiesto con el empleo de organismos estatales, en este caso GNA, en defensa de intereses privados conducido por un funcionario con dependencia directa del Ministerio de Seguridad de la Nación. La conducta de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, “hace agua por todos lados” aunque defendida por el presidente a quien también le cabe la responsabilidad de encubrimiento como al resto de los funcionarios dependiente del PE. Si fueran “perejiles” estarían detenidos, pero la “omertá” político judicial (código de silencio mafioso) los protege (por ahora). Claro que el blindaje mediático contribuye a ocultar ante la sociedad el delito cometido por tales funcionarios, quienes son instrumento de intereses económicos que no les importa sacrificarlos en beneficio propio. Esto es tan solo una parte de los ilícitos que se cometen a diario, que no está de más recordarlos, algunos de ellos a saber: el caso de Correo, negocio del ANSES a manos del ministro Nicolás Caputo en beneficio personal, las aerolíneas low-cost en perjuicio de AA, la eliminación de las retenciones a los cereales y a las carnes que se exportan, la libre importación de autos de alta gama al igual que al champagne, a los bienes personales y cualquier producto en forma masiva que nos perjudica, la privatización del RENAR, renunciando el Estado Nacional al poder de policía, las compras directas “sin licitación” cuando los montos lo indican, “el blanqueo familiar trucho” y tantas otras violaciones a la ley.

    Cabe plantearse que las acusaciones de ilícitos a la gestión anterior, muy promovidas por cierto, son una pantalla para ocultar los latrocinios o negociados del actual gobierno. Si pensamos un poco sí, allí encontramos las causas de querer destruir al populismo para siempre, y para eso cualquier argumento o medio es válido (o parece serlo).

    En síntesis, los grupos económicos están haciendo lo que no pudieron hacer durante el período 2003-2015. ¿Puede Ud. negarlo compatriota?

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