28 Sep. 2020 | 10:14
28 Sep. 2020 | 10:14
Vaticano

“Tener tiempo para los otros es un servicio de amor que cambia la realidad”

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  • Lo afirmó el Papa Francisco en su última homilía del año desde la Basílica de San Pedro. También lamentó “las desigualdades y la corrupción de Roma”.

    Jorge Bergoglio.
    Jorge Bergoglio.

    ITALIA (ANDigital) El Papa Francisco lamentó “las desigualdades y la corrupción” de Roma y, en su última homilía del año convocó a la Iglesia y a los habitantes de la capital italiana a “superar los obstáculos” para construir “una ciudad más justa y fraterna”.

    “Roma no es sólo una ciudad complicada, con tantos problemas, con desigualdades, corrupción y tensiones sociales”, planteó el pontífice al despedir el año con la celebración de las primeras vísperas y el tradicional Te Deum de acción de gracias en la Basílica de San Pedro.

    En igual tenor, expuso que “Roma es una ciudad en la que Dios manda su palabra, que se anida a través del espíritu en el corazón de sus habitantes y los convoca a creer, a esperar no obstante todo, a amar luchando por el bien de todos”.

    “Pienso en las tantas personas con coraje, creyentes y no creyentes, que he encontrado en estos años y que representan el corazón que late de Roma”, agregó Jorge Bergoglio.

    Ante los fieles, reflexionó: “de verdad Dios no paró nunca de cambiar la historia y el rostro de nuestra ciudad a través de los pueblos y de los pequeños y pobres que la habitan. El los elige, los inspira, los motiva a la acción, los vuelve sociales, los convoca a activar redes, a crear lazos virtuosos, a construir puentes y no muros”.

    “¿Qué le pide el Señor a la Iglesia de Roma? Nos da su palabra y nos anima a tirarnos en la lucha, a involucrarnos en el encuentro y en la relación con los habitantes de la ciudad para que su mensaje corra veloz”, propuso el líder católico ante un público entre el que destacaba la alcaldesa local, Virginia Raggi.

    Acompañado por 35 cardenales y más de 200 sacerdotes y obispos, el Papa dijo que “estamos llamados a encontrar a los otros y meternos en escucha de su existencia, de su grito de ayuda”.

    Antes de la celebración, en un hecho inusual, el pontífice había salido del Vaticano hacia una parroquia del barrio Nomentana para participar por unos minutos de las exequias de una amiga, la profesora Maria Grazia Mara, fallecida este lunes en Roma a los 95 años.

    “La escucha es ya un acto de amor. Tener tiempo para los otros, dialogar, reconocer con una mirada contemplativa la presencia y la acción de Dios en su existencia, testimoniar con los hechos más que con las palabras la vida nueva del Evangelio, es de verdad un servicio de amor que cambia la realidad”, prosiguió.

    Y cerró: “haciendo así, de hecho, en la ciudad y también en la Iglesia circula aire nuevo, ganas de meterse de nuevo en camino, de superar las viejas lógicas de contraposición, los obstáculos para colaborar juntos, construyendo una ciudad más justa y fraterna”. (ANDigital)

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