23 Jan. 2021 | 16:36
23 Jan. 2021 | 16:36
Revelación

El agente español que compró a Diego dijo que los militares no lo dejaron salir hasta el Mundial 82

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  • Josep María Minguella conoció a Maradona en el 76 y desde ese momento fue su obsesión. “Ya había cerrado el trato con Argentinos y con Grondona, pero apareció el almirante Lacoste”, dijo. Conozca la historia.

    Minguella junto a Diego y Stoichkov, dos jugadores que él llevó al Barça.
    Minguella junto a Diego y Stoichkov, dos jugadores que él llevó al Barça.

    CIUDAD DE BUENOS AIRES (ANDigital) Cuando se podría considerar que sobre Diego Armando Maradona estaba todo escrito, y poco o nada se desconoce a estas alturas de la vida de la persona más famosa de la historia de la humanidad después de Jesucristo, el agente de jugadores español Josep Maria Minguella relató que iba a llevárselo en 1979 al Barcelona pero la Junta Militar se lo impidió.

    “Primero tuve que negociar con el presidente Próspero Cónsoli, llegamos a un acuerdo e incluso firmamos el contrato en la AFA y con Julio Grondona adelante, sin ningún problema. El problema vino unos días después cuando la Junta Militar avisó que no iba a dar permiso a Diego para salir porque el país lo necesitaba, alegaron problemas de que no había hecho el servicio militar y no sé que cosas, y en realidad no querían dejarlo salir”, relató Minguella.

    En diálogo con C5N, el representante dijo que “tuve que regresar urgente, ya con todo firmado con Grondona, me convocaron a una reunión con el almirante Carlos Alberto Lacoste, en ese momento ministro de Bienestar Social, una cosa rarísima, en un lugar angosto, un túnel negro con una puerta grande y un militar armado en esa puerta, y me dijo claramente que el país necesitaba la presencia de este jugador y que no iba a salir 'hasta el Mundial de ustedes', el Mundial de España del 82”.

    “Lacoste (organizador del Mundial en la Argentina de 1978) en persona fue quien frenó la operación de venta de Maradona en ese momento, y entonces nos planteó la situación de qué hacíamos, y en lo que todos coincidimos es que el jugador saldría de Argentinos Juniors dos años a préstamos a Boca Juniors, y por eso Diego estuvo en ese club desde 1980 hasta 1982”, relató el ibérico.

    Minguella recordó cuándo conoció a quien se transformaría en el mejor jugaor de todos los tiempos: “Fue en el 76, con apenas 16 años, estaba en el país siguiendo a jugadores y me habían hablado muy bien de un punta derecho que jugaba en Argentinos Juniors que se llamaba Jorge Gómez, y siguiéndolo a él apareció Diego con un pantalón muy cortito y mucho pelo, pero no me llamó la atención por esto, sino porque apenas tocó el balón no había que entender mucho de fútbol para saber que se trataba de un futbolista diferente”.

    “A partir de ahí lo seguí, hablé con (su representante de esa época, Jorge) Cyterszpiler, lo visité en su casa, conocí a su madre, a su padre, a sus hermanos, la Paternal, en fin, y ahí me hice hincha de Argentinos Juniors”, rememoró y volvió sobre sus pasos a ese momento de la firma del contrato: “Estaban Cónsoli y su vice, Luis Segura, que luego fue presidente de la AFA, y se llegó a un acuerdo, firmaron un contrato Argentinos y Barcelona, y luego tuve que regresar para arreglar este desastre, esa situación extraña y convencer a Boca Juniors porque Diego ya se había hecho la ilusión de salir, de ir a un grande, creo que estaba el presidente (Martín Benito) Noel en ese entonces, y allí estuvo dos años a préstamo y creo que quedó campeón con Boca”.

    El casi octogenario hombre –tiene 79 años– dijo que al momento de concretar definitivamente el pase se desataba en el país un hecho catastrófico: “Unos meses antes del Mundial de España, en abril de 1982, yo regresé a la Argentina para ya hacer el pase definitivo al Barcelona, era muy complicado porque coincidía con la Guerra de Malvinas. Era una situación muy tensa porque los partes oficiales allí hablaban de prácticamente una victoria militar, y yo hablaba por teléfono a España y allá se lamentaban de lo que estaba pasando en las Malvinas con los chavales jóvenes que los mandaba el Ejército ahí a luchar, y era muy complejo venir a hablar de fútbol con tanta gente sufriendo”.

    Luego contó que en otra reunión, ya con el presidente de Argentinos Domingo Tesone, éste puso un revólver en la mesa que compartían porque decía que le estaba pesando mucho: “Yo me obsesionaba con los jugadores cuando estaba de agente, de hecho tuve que discutir con el Ejército búlgaro cuando quería comprar a Hristo Stoichkov; cuando uno quiere algo corre algunos riesgos, pero también le pone mucho empeño a las cosas”, indicó.

    “La verdad que en este aspecto fue duro pero al final conseguimos que el jugador viniese al Barcelona, con gran satisfacción de todos porque Diego estaba encantado en la ciudad, dónde vivía, la gente, el estadio... todo”, cerró un duro y crudo, pero también desconocido – o conocido por muy pocos– relato de los increíbles avatares de la vida de Diego Armando Maradona. (ANDigital)

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