viernes 19 de abril de 2024 - Edición Nº3681

Economía | 24 ene 2023

Fragilidad

El riesgo monetario argentino sigue en ascenso

A pesar de cerrar el 2022 con un mejor clima global, el índice elaborado por la Universidad Austral y Romano Group marcó en diciembre su pico máximo de 68,59 por ciento.


CIUDAD DE BUENOS AIRES (ANDigital) La Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Austral, junto a la consultora económica Romano Group, dieron a conocer los resultados del Índice de Riesgo Monetario (IRM). Durante el mes de diciembre de 2022, el indicador llegó a la máxima de 68,59 por ciento.

“Los valores de este nuevo IRM muestran la enorme fragilidad monetaria de la Argentina, que no logra disiparse con medidas puntuales como Dólar Soja I y II o mejoras en el clima global”, considera Alfredo Romano, director de la carrera de Economía Empresarial de la Universidad Austral y presidente de Romano Group.

El economista se refiere al contexto de mejora tanto a nivel global luego de que la FED transmitiera señales de cedería en la dureza de su política monetaria (gracias al descenso de la inflación en EEUU), lo que generó una depreciación del dólar, como así también a nivel local.

Esto último en parte por la liquidación de divisas de la agroindustria por un importe superior a 3.100 millones de dólares de soja y derivados, y a que el BCRA cerrara el año recomponiendo sus reservas internacionales. “Lo que permitió al gobierno cumplir las metas con el FMI y mantener un diciembre tranquilo en materia cambiarla”, explica Romano.

Sin embargo, también se registraron factores negativos del dólar soja II que impactaron en el IRM para el mes de diciembre. Según el informe de la Universidad Austral, la mayor emisión monetaria que el BCRA utilizó para comprar divisas en el MULC (13,2 % de la base monetaria) aumentó considerablemente los pasivos remunerados (un incremento del 123% en 2022).

En el cortísimo plazo, se estabilizó el problema de la falta de dólares y se cumplieron las metas con el FMI, pero los pasivos remunerados ya representan el 211 % de la base monetaria, y con tasas que capitalizan por encima del 100 % anual, lo que genera un escenario de mayor emisión futura y deterioro de la situación patrimonial del BCRA.

Asimismo, los pasivos remunerados respecto al PIB, en el último mes del año se incrementaron hasta el 9,34 % del PIB, equivalentes a casi 57.000 millones de dólares.

“Luego del dólar soja I y II, el Gobierno sufrirá el efecto del adelantamiento de liquidaciones en la primera parte del año. En un contexto de una fuerte sequía, se estima una merma en las liquidaciones del sector agroexportador superiores a los 12.000 millones de dólares, y una caída en las arcas del tesoro, vía retenciones de 3.500 millones de dólares”, señala Romano.

Según las estimaciones del economista, es esperable mayores controles de cambio “que repercutirán indudablemente en la actividad económica”, y mayores presiones cambiarias en los dólares financieros y en el tipo de cambio oficial. “Para el segundo trimestre del año, volverá la incertidumbre de la deuda en pesos por los grandes vencimientos existentes”, considera.

“El déficit del gobierno en el 2023 será financiado en gran parte por el BCRA, a través de adelantos transitorios, y compras en el mercado secundario que financiarán las licitaciones primarias del mecon. La falta de medidas que acompañen a un programa económico integral basado en reformas debería ser el puntapié inicial para comenzar a corregir el riesgo monetario actual”, alerta Romano.

Finalmente, el especialista remarca que en los próximos meses se prevé un mayor deterioro del IRM, “generando mayores presiones a una gran devaluación del tipo de cambio oficial durante 2023 o inicio de 2024”. (ANDigital)

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