27 Sep. 2022 | 21:40
27 Sep. 2022 | 21:40
Jornada especial en Liniers

El cardenal Poli habló de “inflación asfixiante” y destacó a los “Cayetanos” anónimos

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  • El arzobispo de Buenos Aires se pronunció en estos términos al encabezar la misa central en el día del Patrono del Trabajo. La parábola del buen samaritano.

    Un pasaje de la homilía.
    Un pasaje de la homilía.

    CIUDAD DE BUENOS AIRES (ANDigital) El arzobispo de Buenos Aires y cardenal primado de la Argentina, Mario Poli, convocó a adoptar “actitudes solidarias y fraternas que nos permitan reconstruir esta Argentina que nos duele a todos y en la que el pan que alimenta nuestra vida diariamente se hace más inalcanzable a causa de la inflación asfixiante”.

    En el marco de la misa central de la celebración de San Cayetano, realizada en Liniers, expuso que “el ejemplo del buen samaritano nos devuelve una mirada solidaria de la realidad, no para escandalizarnos, sino para conmovernos y comprometernos”.

    “Mientras tanto, suplicamos el pan de cada día, como nos enseñó Jesús. El pan que alimenta nuestra vida y que diariamente se hace más inalcanzable a causa de la inflación asfixiante que padecemos y que genera miseria”, alertó el referente religioso.

    “¿Cómo no pensar en la cantidad creciente de hermanos y hermanas que se acercan cotidianamente a los comedores, en los adultos mayores que no pueden comprar sus medicamentos, en las familias cuyos ingresos son cada vez más insignificantes?”, inquirió Poli.

    En igual tenor, reflexionó: “Si han llegado hasta aquí, es porque saben bien que, cuando se cierran las puertas que han golpeado muchas veces, se abren las puertas del santuario y se encuentran con San Cayetano, quien intercede ante el Jesús que tiene en sus brazos, para que todos reciban las gracias materiales y espirituales que necesitan para seguir caminando”.

    En otro tramo de su homilía, el arzobisopo porteño consignó que “tenemos que dar gracias al cielo porque hay muchos ‘Cayetanos’ anónimos, hombres y mujeres que no pasan de largo ante el dolor de los que están en la banquina del camino de la vida”.

    “Son los samaritanos de nuestros días que comparten su tiempo y sus bienes, y sin medir sacrificios renuevan en el cuerpo social el anhelo de felicidad que Dios ha puesto en el corazón de cada ser humano: la esperanza, la virtud que sostiene en las pruebas y nos hace esperar tiempos de encuentro y paz entre los argentinos”, sentenció. (ANDigital)

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