16 Jun. 2021 | 03:46
16 Jun. 2021 | 03:46
Nada para festejar

En el Día del Camino, reiterado clamor por un proyecto vial libre de peaje

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  • El Comité Nacional de Defensa del Usuario Vial aboga por un organismo rector que recupere “funciones propias cedidas indebidamente a otras sociedades y organismos”. Hablan de “indiferencia de toda la clase política” ante una cuestión que debe ser “política de Estado”.

    Recursos desviados.
    Recursos desviados.

    CIUDAD DE BUENOS AIRES (ANDigital) Con motivo de una nueva conmemoración del Día del Camino, instituido en recordación del Primer Congreso Panamericano de Carreteras, celebrado en Buenos Aires un 5 de octubre de 1925, el Comité Nacional de Defensa del Usuario Vial reiteró sus reclamos de larga data, ante “la indiferencia de los gobernantes y de toda la clase política”.

    “En la década del 20, sólo se contaba con el antiguo camino pavimentado a La Plata, construido con solado de granitillo importado de Suecia y Noruega, y el camino Morón-Luján con pavimento de hormigón armado diseñado por el ingeniero Eduardo Arena”, introdujo la entidad coordinada por Ricardo Lasca.

    Y prosiguió: “el tránsito automotor, en continuo crecimiento, de 180 mil vehículos en el año 1925, sobrepasa los 400 mil en el año 1930, planteando requerimientos perentorios para sus necesidades”.

    “La Ley Mitre (sancionada en 1907), estableció la obligación a cargo de las empresas que explotaban los ferrocarriles de aportar el 3 % del producto líquido resultante de su explotación, quedando eximidos de todo otro tipo de impuestos durante 40 años”, añadió el CoNaDUV, al tiempo que mencionó que “para atender esas necesidades, por iniciativa del Gobierno nacional, se logra un convenio con las empresas productoras e importadoras de nafta de 2 centavos por litro vendido, con lo cual se constituyó el primer fondo específico para construcción de caminos”.

    Acto seguido, recordó que “tal metodología fue muy bien recibida y adoptada por los propios consumidores, y en esa inteligencia, el Congreso de la Nación aprueba bajo el Gobierno del general Agustín Justo el 5 de octubre de 1932 la sabia Ley Nº 11.658, denominada “Ley de Vialidad”.

    Para complementar ese “acierto”, se designó al ingeniero Justiniano Allende Posse como primer presidente de la nueva Dirección Nacional de Vialidad (DNV), “brillante personalidad que le dio un gran impulso inicial por su magnitud y jerarquía a la infraestructura vial del país”.

    “Aquellos sabios ejemplos no fueron imitados por las sucesivas administraciones, incluyendo la actual, permitiéndose utilizar los recursos públicos generados y pagados con una finalidad específica, para atender urgencias de Rentas Generales, Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones, Fondo Nacional de la Vivienda, Energía y Obras Públicas provinciales, Ferrocarriles y una serie inexplicable de subsidios que ninguna relación tienen con el origen de los fondos, incurriendo en una defraudación a los principios legislativos que inspiraron su creación y una burla sistemática a usuarios y consumidores pagantes de los productos gravados”, fustigó el Comité.

    En otro tramo del comunicado, se graficó: “sólo en concepto de Impuesto a los Combustibles, el Estado nacional recauda más de 140 mil millones de pesos anuales” pero “lamentablemente dichos recursos son malversados por el Gobierno nacional, y desviados a otros fines que no tienen nada que ver para lo cual fueron creados”.

    “Reasignando en forma efectiva lo recaudado en concepto del Impuesto a los Combustibles, se puede iniciar y sostener un sistema de mantenimiento y mejoras de todos los caminos de la Argentina, y sin cabinas de cobro de peaje. De este modo se podría comenzar a construir un verdadero proyecto vial que contemple toda la red caminera del país, y prestando un gran servicio al productor del interior, mejorando la competitividad de toda la economía en su conjunto”, anexó.

    Finalmente, el CoNaDUV recalcó que “la infraestructura vial debe considerarse política de Estado” y en ese sentido “mantener, mejorar y ampliar la red caminera a través de los métodos adecuados de financiamiento vial y libre de peaje, es entre otras cosas, favorecer el desarrollo del país, generar inversión y puestos de trabajo, mejorar las economías regionales, disminuir el costo de transporte, y principalmente reducir en forma significativa el índice de accidentes y siniestros viales”. (ANDigital)

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