28 Sep. 2021 | 00:41
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Almirante Brown

El doloroso relato de un hombre hiperobeso: Víctima del COVID y de la discriminación

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  • Se trata de de Luis Emanuel Cao. Su familia denunció la sistemática desidia en la atención hospitalaria y la nula contemplación para este tipo de casos. Un calvario que continuó incluso tras su fallecimiento.

    Luis Emanuel Cao.
    Luis Emanuel Cao.

    ALMIRANTE BROWN-BUENOS AIRES (ANDigital) La esposa de Luis Emanuel Cao, un joven de 36 años fallecido víctima de coronavirus, relató en primera persona todos los padecimientos que debieron sufrir en este tiempo.

    “A lo largo de mi vida me encontré con muchas limitaciones por mi enfermedad e innumerables momentos en los que fui discriminado: al buscar un trabajo, al tomar un colectivo, al comprar ropa, entre otras”, enumeró la mujer, escribiendo un posteo como si lo hiciese “Lucho”.

    Y pormenorizó: “El 31 de mayo tuve mucha dificultad para respirar y junto a mi esposa llamamos a una ambulancia del servicio VITAL, la que habíamos contratado por mis cuadros asmáticos. Llegó a mi casa alrededor de las 20 horas y el médico que me atendió me dijo que por los síntomas que presentaba era COVID-19 (sin hacerme ningún estudio) y que no me podía trasladar al hospital porque no tenían el equipo necesario para hacerlo y tampoco quisieron darme una constancia de atención ni un certificado para ser atendido de urgencia en los hospitales de la zona”.

    “Inmediatamente después de que la ambulancia se fue salimos al hospital más cercano: el Lucio Meléndez de Adrogué. Una vez ingresado a la lista de atención se acercaron a mí personas del establecimiento pidiendo que vaya a buscar atención a otro lado, porque el hospital estaba colapsado, pero me sentía tan mal que no tenía fuerzas para ir a otro lugar, así que me quedé esperando hasta las 2 de la mañana que el médico de turno se dignó a atenderme”, anexó, para luego dar cuenta que “en ese momento, sin ningún tipo de estudio previo, me dio oxígeno e inyección intravenosa y me mandó a mi casa con un paf e indicó que me hiciera uno cada 15 minutos durante la primera hora”.

    Continuando el relato, Analía, en el cuerpo de su esposo, precisó: “Al día siguiente, como no nos quedamos conformes con la atención, decidimos ir a buscar un médico de manera privada, que lo único que hizo fue recetarme un antibiótico”.

    “El 4 de junio levanté fiebre y volvimos a ir al hospital de Adrogué. Esta vez me atendió una médica que me hizo todos los estudios pertinentes y me diagnosticó COVID-19 positivo. Me aislaron, me asistieron, hasta que el cuadro a los cuatro días empeoró y tuve que ser trasladado a la UPA N5 de Longchamps”, continuó y acto seguido mencionó: “Cuando llegó la ambulancia que me tenía que trasladar, nuevamente no estaba capacitada para trasladarme, pero gracias al esfuerzo que hicieron las personas que se encontraban ese día pudieron subirme y proceder con el traslado”.

    “En Longchamps fui atendido por un grupo de profesionales con muchísimo valor humano, jóvenes con ganas de trabajar y salvarme que hicieron lo imposible por darme los mejores cuidados, pero la falta de recursos y la discriminación nuevamente estuvieron presentes: no hay camas adaptadas para personas con mis características en las unidades de terapia intensiva de la provincia de Buenos Aires”, advirtió y reflexionó: “Es acá donde les pregunto a la OMS, la OPS, al Ministerio de Salud de la Nación, al Ministerio de Salud de la Provincia, al gobernador y al Presidente de la Nación: si el COVID-19 afecta a las personas con obesidad más que a ninguna, ¿no pensaron en ningún momento que las condiciones edilicias de los hospitales estén adaptadas para las personas que más lo necesitamos? Al equipo médico que participó de las estrategias para afrontar la crisis sanitaria. ¿no están enterados aún que la obesidad es una enfermedad que afecta a nivel mundial?”.

    Publicada por Luis Cao en Jueves, 15 de julio de 2021


    “Es realmente indignante que además de todas las discriminaciones que sufrimos a lo largo de nuestras vidas, las personas que padecemos esta enfermedad no contemos con un sistema de salud que nos integre, nos respete, nos valore”, se lamentó Cao, interpretado por su mujer.

    En el tramo final de la enfermedad, explicó que a partir del día 18 de junio estuvo en coma inducido, sin la posibilidad de ser rotado ya que sus últimos días los pasó en una cama que no estaba adaptada a sus necesidades. Finalmente, el 7 de julio partió de este plano para ser uno más de los casi 100 mil muertos en la Argentina a causa de la pandemia.

    “Como era de esperarse y porque el mundo es injusto incluso después de la muerte, mi familia no pudo conseguir fácilmente un lugar donde velarme como lo merecía: en las casas de sepelios pasaban un presupuesto de 150 mil pesos más de lo que sale para una persona de una contextura física promedio y un ataúd adaptado para mi cuerpo no entra en ningún coche fúnebre, así tuve que ser trasladado en una ambulancia”, reveló.

    Finalmente, pidió que en su nombre y por todo lo que pasó junto a su familia “nunca más una persona con obesidad vuelva a sufrir como sufrimos nosotros la discriminación en primera persona”.

    “Quiero un sistema de salud que nos incluya, que nos acompañe dignamente, que nos valore y respete. Quiero que así como existe una ley de talles para que todos consigamos ropa, también exista una ley que garantice los recursos para que el sistema de salud sea de calidad para todos. Quiero descansar en paz”, sentenció Luis, donde quiera que esté. (ANDigital)

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